El Bulli de A Coruña se llama A Caracola y está en Novo Mesoiro

Ayer lo publicaba  ayer La Voz de Galicia:

El Bulli de A Coruña se llama A Caracola y sus comensales son niños de 0 a 3 años. La cocina deconstruida que puso de moda el catalán Ferran Adrià influyó en distintos restaurantes y países, pero hasta ahora no había llegado a una escuela infantil gallega, y ahora lo hace en este centro que está en el barrio coruñés de Novo Mesoiro, donde se ha adoptado su sistema de separar los platos por sus ingredientes.

En las mesas donde comen los alumnos de este centro público se pueden ver platos que contienen cuatro colores distintos, cada uno correspondiente a un alimento triturado: lentejas sin piel, patatas, judías y carne de ternera. «No queremos disfrazar los alimentos. Que los niños vean las cosas tal y como son, con sus colores y sus sabores», expresa la directora del centro, Beatriz Ferneira.

Ella y la cocinera, Elvira González, pensaron en traer a A Coruña «una forma de educar, muy extendida en Cataluña, en la que la gastronomía es fundamental, pues es la base del crecimiento». Para los mayores de A Caracola, que ya han dejado de comer purés, también hay «un menú a la carta, personalizado y de gran calidad». Así lo declara Beatriz, quien cuida la presentación de los alimentos en el plato, que «debe ser alegre».

Control de cada alimento

Beatriz y Elvira, o Viri para sus compañeras, no se conforman con cuidar a los niños, sino que quieren «darles lo mejor».

Por eso todos los alimentos que compran son caseros y naturales, lo saben porque hacen un estudio minucioso de cada producto para saber de dónde viene y cómo ha sido cultivado. Y toda esta información Beatriz la comparte después con las familias: «Es muy importante explicarles todo bien a los padres y estar en contacto continuo con ellos. Entran cuando quieren y pueden ir a hablar con las profesoras y las cocineras. No hay que olvidar que la educación alimenticia continúa en casa», y si esto siempre ha tenido importancia ahora, con los índices de sobrepeso y obesidad infantiles, mucho más.

Del hospital al colegio

La directora afirma que «esta forma de trabajar que tiene la escuela, valorando la alimentación, es lo normal, lo raro es lo contrario».

Se confiesan grandes seguidoras de Ferrán Adrià, por la labor que hizo en algunos hospitales al deconstruir alimentos que ni enfermos ni niños podían comer porque eran sólidos, como es el caso de los espaguetis con salsa boloñesa. «En vez de darles un puré donde todos los alimentos se mezclaban en una masa, les daba varios: uno de espaguetis, otro de carne picada, otro de tomate y otro de queso», explica Elvira. Poco a poco, estas dos mujeres pretenden reconstruir la alimentación sana.